¿La Navidad es siempre sinónimo de alegría y felicidad?

La Navidad se “vende” como una época de felicidad y alegría. Sin embargo en muchas personas se desencadenan alteraciones del estado de ánimo que aportan todo lo contrario: tristeza, nostalgia, ansiedad… y en alguna familias incluso pueden acabar surgiendo  conflictos indeseados.

Jengibre con limón, un excelente digestivo y protector del hígado

El jengibre es una raíz conocida por sus propiedades digestivas, con una capacidad tónica en el aparato digestivo, favoreciendo la motilidad gastrointestinal. Esto se traduce en en una acción antiemética (contra el vómito) más eficaz que la de la mayoría de los medicamentos “clásicos” para evitar las nauseas, por lo que se recomienda para prevenir los mareos por transporte (un problema muy típico en los desplazamientos en verano), así como los producidos por el movimiento del mar (atención los que vayáis a navegar, sobre todo en velero) y también en las nauseas y vómitos de las embarazadas (siempre consultando a vuestro ginecólogo).

Infusión de manzanilla y regaliz (para el sistema digestivo y respiratorio)

Esta infusión se puede tomar a cualquier hora (hasta incluso antes de acostarse para facilitar unos “dulces sueños”), y está sobre todo indicada a parte de facilitar el sueño, para aliviar el dolor de estómago producido por situaciones estresantes (sí, para cuando se os ponga «un nudo» en el estómago), y para mejorar las digestiones lentas (sobre todo ahora que para algunos ya han comenzado las comilonas «pre-Navideñas).